Podría decir que me gustaba el número "31", pero qué le voy a hacer... salvo acostumbrarme al 32 supongo. Igual soy un animal de costumbre, por más que a veces me resista y me defienda como gato de espalda, refunfuñe y me ponga más vieja. Estaba viendo que el año pasado me mandé el medio discurso para los 31, harto mamón y fome. También se dio que celebré como 3 veces el cumpleaños pero siempre antes de que llegara la fecha. Este año, salvo la solplada de velas en ambiente familiar, todas las celebraciones serán después. Como si fuera mi culpa que los demás no puedan cuando corresponde. Desubicados no más, ja!.
Ayer fue un día lindo... apagando las velitas en la compañía de mis hermanos, sobrinos (incluído el sobrino-nieto), mis papás, cuñado y una amiga que hace tiempo no veía. Son ocasiones como estas en las que me doy cuenta de que lo que tengo, es muchísimo más de lo que quizás me podría faltar. A veces siento que soy media personalista y egocéntrica, que mi familia me tiene una paciencia muy grande cuando me dan los cinco minutos, pero parece que todo eso es parte de mi análisis personal, porque ayer y tal como en muchas otras ocasiones, me hicieron sentir como la persona más feliz del mundo. Insisto, es ahí en donde me doy cuenta de lo afortunada y mal agradecida que soy a veces (lo de mal agradecida es sin querer por supuesto).
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